
Sedimentos
El regreso al río Santa Catalina, en la provincia de Córdoba, Argentina, es un gesto recurrente en mi vida. Un lugar que ha sido testigo del paso del tiempo y que atraviesa generaciones de mi familia.
Hoy recorro más de ochocientos kilómetros desde Buenos Aires hasta ese territorio para producir una obra site-specific para el Museo del Agua y de la Historia Sanitaria – Palacio de Aguas Corrientes, en el marco de la muestra Umbrales, curada por María Carolina Baulo.
En este contexto, mi vínculo con el río se transforma. Regreso con la intención de que el río mismo se vuelva obra, de inscribir su presencia física y temporal en la materia. Esto me lleva a trabajar a otra escala y a ceder el control que habitualmente ejerzo sobre la tela. La composición deja de depender solo de mi gesto y empieza a construirse en diálogo con la geografía del entorno.
Diluyo los acrílicos con el agua del río. Utilizo sus piedras para generar estancamientos y zonas de tensión. Dependo del sol para que la evaporación marque los ritmos y concentre los sedimentos. El agua arrastra, deposita y escurre; las piedras interrumpen el flujo; el calor fija lo que permanece.
Las telas registran este proceso. El territorio interviene.
En estas obras, la huella del río se convierte en un espacio compartido entre el territorio y mi propia historia.
Abril 2026

Río Santa Catalina, Córdoba, Argentina










