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Hay una alegría silenciosa en el movimiento de la hierba.

Esta obra nació de esa imagen persistente: los matas silvestres del monte meciéndose al ritmo del viento, el sonido leve entre las hojas, como un susurro que solo se escucha si uno se detiene.

Pintar esta obra fue quedarme en ese instante y dejar que la emoción se tradujera en forma y color.

Alborozado

Acrílico sobre tela

110x110cm

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